Para combinar almohadones, partí del color del sillón y elegí una paleta acotada que dialogue con el resto del living. Mezclá lisos y estampados con algún tono en común, variá los tamaños si te gusta y dejá lugar suficiente para sentarte. La cantidad depende del sillón y de cómo lo usás.
Quizás te pasó: ves varios almohadones lindos, los imaginás juntos y después, en casa, sentís que algo no termina de cerrar. No necesariamente elegiste mal. A veces falta mirar qué está pasando alrededor.
Empezá con lo que ya tenés
Mirá el sillón, la alfombra y las cortinas antes de sumar otro color. Si hay una estampa protagonista, podés tomar uno de sus tonos para elegir los almohadones. Si todo es liso, tenés más libertad para incorporar dibujo o textura.
Probá armar una base con dos tonos y sumar un tercero sólo si sentís que hace falta. Es un ejercicio para ordenar la elección, no una fórmula que tengas que cumplir. Tampoco hace falta que todos los colores coincidan exactamente.
Tres combinaciones para probar
En un sillón gris, podés acercar un almohadón natural y otro verde apagado para ver si te gusta una mezcla suave. Una textura marcada puede aportar interés sin sumar una estampa más.
En un sillón beige, probá crudo con caramelo y alguna raya que repita esos tonos. Si buscás más contraste, un detalle oscuro puede relacionarse con una mesa o un marco cercano.
En un sillón de color intenso, empezá con almohadones lisos. Después acercá una estampa que incluya un poco de ese color. Mirá el conjunto a cierta distancia antes de decidir.
La textura también combina
Dos almohadones del mismo color pueden verse distintos por su tejido, sus costuras o sus terminaciones. Esa es una buena herramienta si preferís un living tranquilo y no querés trabajar con muchos colores.
Revisá qué parte va a estar en contacto con el cuerpo. Los flecos, bordados y relieves pueden gustarte visualmente, pero también tienen que resultar cómodos para el uso que les vas a dar. Mirá las indicaciones de lavado y si la funda se puede retirar.
Dejá lugar para estar
Antes de completar la compra, sentate. Si tenés que sacar varios almohadones cada vez que usás el sillón, quizás ya hay suficientes. Podés probar los más grandes atrás y uno menor adelante, sin convertir esa disposición en una obligación diaria.
¿Cuántos van en un sillón de dos cuerpos? No hay una cifra fija. Empezá con pocos y comprobá el espacio libre.
¿Se pueden mezclar rayas y flores? Sí, como propuesta estética, podés unirlas con un color y variar la escala del dibujo.
¿Todos tienen que ser del mismo tamaño? No. La diferencia de tamaños puede ser parte de la composición.
En la selección de almohadones del Almacén podés buscar ese detalle que falta. Y si ya te gusta cómo está el sillón, también está bien dejarlo así.
